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9 de mayo de 2019

Coge tu pluma, poeta. Cógela con fuerza y escribe. Escribe tu historia. Escribe. Deshazte de la invisibilidad mundana que te envuelve. Escribe y vuela. Escribe. Deja que la tinta empape el papel. Deja que tus dedos ensucien sus bordes. Deja que tu imperfecta obra sea reflejo de tu vida. Pon las comas, describe cada nombre y pon el punto final. Pero no llegues, aún no. No acabes, al menos no todavía. Continúa tiñendo con alquitrán la blancura del mundo. Pasa el color de tus venas al folio. Adelante. No te juzgo, poeta.